El artículo más citado en la década 1998-2008

El artículo

Comienza con una afirmación rotunda: la ateroesclerosis es una enfermedad inflamatoria. Habla uno de los mayores expertos del mundo en lo que a esta enfermedad se refiere, el Dr. Russel Ross, ya fallecido (1929-1999). En este artículo de revisión que el New England Journal of Medicine publica en su apartado Mechanisms of Disease allá por el año 1999, justo el año en que su autor fallece, el Dr. Ross se encarga de unir piezas de forma magistral, dando forma a la fisiopatología de esta enfermedad y haciendo fácil, a los que somos poco duchos en la materia, su comprensión. Es el artículo que mayor impacto ha tenido globalmente entre las revistas médicas en la década 1998-2008 y, no es para menos. Es de fácil comprensión, ameno y condensa en muy pocas líneas años toda una vida dedicada a la investigación en este campo. Un artículo de recomendada lectura  y que bien merece el haber llegado tan lejos.

El autor

Russel Ross, PhD

El Dr. Ross nació en St Agustine, Florida, el 25 de Mayo de 1929. Se graduó en la Universidad de Cornell en 1951. Obtiene un grado en DDS de la Universidad de Columbia en 1955. Profesor de patología y ex-director del área de patología de la escuela de Medicina de la Universidad de Washington en Seattle, murió en el University of Washington Medical Center el 18 de Marzo de 1999 a la edad de 69 años. El Dr. Ross es recordado por sus extraordinarias contribuciones al campo de la biología de la ateroesclerosis y, especialmente, por sus estudios sobre la hipótesis de respuesta al daño (Response-to-Injury Hypothesis) que ayudó a enfocar la investigación en los mecanismos específicos que están envueltos en el desarrollo de esta enfermedad.

En 1973 el Dr. Ross y sus colegas propusieron que el daño localizado en el borde de las paredes arteriales era el responsable del acúmulo de células musculares lisas, lo que engrosaba la íntima estrechando la luz arterial. En 1974, Ross y sus colegas identificaron el PDGF, (platelet-derivated growth factor) que estimula el crecimiento y la migración de células musculares lisas a la capa íntima. Contemporáneos suyos encontraron que el mismo factor era sintetizado en células cancerígenas e implicadas en la reparación de las heridas. También estableció junto con sus colegas el papel de los macrófagos en la ateroesclerosis y cómo, anticuerpos dirigidos contra el PDGF, atenuaban el proceso de acúmulo de células musculares en la pared arterial en animales de experimentación

Autor de 385 artículos y capítulos de libros. Sus artículos de revisión en el campo de ateroesclerosis han guiado la investigación en este campo durante más de 25 años. Sus contribuciones a la biología de esta enfermedad han sido reconocidas por organizaciones científicas de todo el mundo obteniendo más de 25 honores y premios.

Resumen

Hasta hace poco la fisiopatología de la ateroesclerosis era muy reduccionista. Se veía esta enfermedad como un mero acúmulo de lípidos en la pared arterial. La investigación nos lleva a ampliar esta información ya que, a pesar de los cambios en el estilo de vida y el uso de nuevos fármacos para reducir la concentración sérica de colesterol, la enfermedad cardiovascular continúa siendo la principal causa de muerte en EE.UU y Europa. Las lesiones de la ateroesclerosis acompañan a la persona durante su vagaje vital, de hecho ya en  recién nacidos podemos ver lesiones precursoras de un posible daño futuro, las llamadas “estrías grasas”, que son daño puramente inflamatorio, formada por monocitos y linfocitos T. Otra evidencia de que la causa inflamatoria es primordial para este proceso es que en personas con hipercolesterolemia establecida, la aparición de este tipo de células es anterior a el depósito de lípidos en la pared.

Factores que inducen y promueven inflamación o aterogénesis

La teoría más aceptada sobre el inicio de la ateroesclerosis es la hipótesis de respuesta al daño. Esta propone que el primer paso en el proceso de la enfermedad es la disfunción endotelial. Cualquiera que sea el proceso que marque el inicio de esta disfunción, (radicales libres del tabaco, LDL elevado, diabetes, hipertensión, concentración de homocisteína…) la lesión corresponde en sus diferentes estadios a un daño inflamatorio crónico. La disfunción endotelial que resulta de ese daño tiene muchas causas posibles y todas llevan a una respuesta compensatoria que altera la homeostasis habitual del endotelio:

  • Aumenta la adhesividad del endotelio a leucocitos y plaquetas
  • Aumenta su permeabilidad
  • El endotelio pasa de tener características anticoagulantes a procoagulantes.
  • Forma moléculas vasoactivas, citoquinas y factores de crecimiento.

Si la respuesta inflamatoria no neutraliza los agentes dañinos, entonces el proceso se puede perpetuar. La respuesta inflamatoria estimula la migración y proliferación de células de músculo liso, que se intercalan con las áreas de inflamación lo que se ha llamado lesión intermedia. La pared arterial se va engrosando compensandose con la dilatación de la arteria para que la luz no se vea obstruida, lo que se llama remodelado. Esta respuesta está mediada por monocitos y linfocitos T que se encuentran en todas las lesiones de la evolución. Estos van aumentando conforme la enfermedad avanza.

Este continuo acúmulo de células inflamatorias, músculo liso y la formación de tejido fibroso condiciona más engrosamiento y la reestructuración de la lesión lo que  lleva a la formación de una capa que rodea lípidos y tejido necrótico. Esto se conoce ya como lesión avanzada.

En un punto de la evolución la arteria ya no puede compensar por dilatación y se introduce en la luz arterial obstruyendo el flujo sanguíneo.

Webgrafía

El artículo gratis en PDF: http://www.mc.vanderbilt.edu/documents/vascularsurgery/files/diagnosis1[1].pdf

Artículos más citados en 20 países en el periodo 1998-2008:  http://sciencewatch.com/dr/cou/2009/09janALLPAPRS/

Los artículos más citados de todos los tiempos: http://www.garfield.library.upenn.edu/essays/v14p079y1991.pdf

El artículo más citado de todos los tiempos: http://www.jbc.org/content/280/28/e25.full

Russel Ross, PhD: Visionary Basic Scientist in Cardiovascular Medicine. CIrculation 2001; 103: 478-479 http://circ.ahajournals.org/content/103/4/478.full.pdf+html

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