“La muerte un amanecer” de Elisabeth Kübler-Ross

¿Qué decir de esta venerable mujer? Cualquier apelativo se queda corto ante tanta grandeza concentrada en una misma persona. Esta grandeza no se sublima en los 28 títulos honoris causa que tenía en su haber, ni en haber sido considerada por la revista Times como una de las 100 personas más importantes del siglo XX, sino en su amor al prójimo y en su legado, que nos ha hecho más humanos a todos los que hemos tenido contacto con ella, aunque este haya sido de forma indirecta.

Elisabeth fue médico. Médico psiquiatra. Sin embargo, pasó la mayor parte de su vida en la cabecera de la cama de los pacientes terminales, lo que no se amolda mucho al perfil del psiquiatra ni del médico habitual. Fue una fiel impulsora de los cuidados paliativos y es en gran parte responsable de que estos sean, a día de hoy, tal y como los vemos: una de las especialidades médicas que más humanidad desprenden. Dedicó su vida al cuidado del enfermo que conocemos como deshauciado o terminal, un terreno que muy poca gente había pisado. El enfermo y su dolor eran algo que asustaba a la mayoría de los profesionales de la salud. La muerte se veía siempre como algo negativo y asociado al sufrimiento, lo que no ayudaba a que el médico o la enfermera se acercaran mucho por la habitación. Elisabeth trajo el cambio. Ella creía que las personas podían prepararse para la muerte de una manera digna y ayudó a muchas de ellas a que esto fuera así. Tan importante como el contacto que ella misma tuvo con los pacientes y personas a las que ayudó es, como ya hemos dicho, el legado escrito y videográfico que nos ha dejado. Esa es la gran aportación con la que nos obsequió y de la que nosotros, por lo menos, le estamos agradecidos.

El libro

Busqué a mi alma; a mi alma no la pude ver.

Busqué a mi Dios; mi Dios me eludió.

Busqué a mi hermano y encontré a los tres.

 

Estoy convencido de que cualquiera que lea este libro no quedará indiferente. Habrá gente que después de leerlo piense que a esta señora la cabeza le jugaba malas pasadas y los habrá que, por el contrario, vean modificada su visión del mundo. Nosotros pertenecemos a este segundo grupo. Más allá de las opiniones y posturas, este libro es ya de por sí recomendable por el amor que transmite y que invita a practicar con el paciente y eso creemos que nunca es malo y conviene ser recordado. De todos modos, toda su investigación en el campo de la tanatología está respaldada por un profundo rigor científico y como ella misma escribe ” (…) Se debería desconfiar de mi conducta científica e inclusive degradarme si yo publicase sólo con el ánimo de complacer a la opinión general. Puedo decir que mis propósitos no son los de convencer o convertir a la gente. Considero que mi trabajo consiste por excelencia en salvaguardar los resultados logrados en la investigación, entregándolos al conocimiento de los demás. Aquellos que estén preparados captarán lo que digo y me creerán. Y los que no lo estén, argumentarán con sutilezas del raciocinio y con pedantería”. Son alrededor de 20.000 los casos que estudió a través del mundo entero de personas que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida. Algo tendrá que contar.

Este es un libro espiritual y a la vez científico. Temas como el más allá, experiencias cercanas a la muerte o la vida después de la muerte abundan en él. Podríamos pensar, erróneamente, al empezar con él, que va a ser un sermón más de parroquia que va a intentar convencernos de la existencia de Dios y que no va a aportar nada nuevo a nuestra inteligencia. Caeríamos en el desacierto. En ningún momento se habla de Dios en el libro. Sí se habla del más allá y de una vida después de la muerte y de la esperanza que esta puede traer tanto a los pacientes como a la gente de a pie. Saber que la vida no acaba en seco no quedando nada de nosotros más que las cenizas, da cierto alivio. En este texto E.K.R pretende demostrar desde un punto de vista científico, exponiendo varios casos de los que fue testigo, la existencia de un más allá, al margen de creencias, ya que estas experiencias se dan en todas las culturas y todas las profesiones de fe, incluso en ateos.

No damos más explicaciones y os recomendamos encarecidamente que lo compreis, descargueis.., en fin lo que queráis, pero leedlo.

El director de cine suizo, Stefan Haupt, realizó una película sobre Elisabeth Kübler-Ross en 2002. La entrevistó en su casa de Scotsdale (EE UU) en 1999. Dialogó también con las otras dos hermanas trillizas de Elisabeth: Eva y Erika. De la reunión de todo ese material, y de otra documentación y fotografías pertenecientes a sus hermanas y a su hijo Keneth, nació la película: Una mirada de amor. Aquí os dejamos la película al completo de YouTube.

Bibliografía y webgrafía

Elisabeth Kübler-Ross Foundation  http://www.ekrfoundation.org/

Sociedad Española de Cuidados Paliativos  http://www.secpal.com/index.php

European Association for Palliative Care  http://www.eapcnet.eu/Themes/Research.aspx

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